CHAKATÁ, al ritmo del tap

Por Laura Michelin Salomon Geymonat-.
Chakatá Compañía de Tap nació hace 10 años como una búsqueda colectiva de cuatro mujeres, que, por necesidades propias, querían zapatear, pero con una impronta más local, más propia: hacer del tap una expresión más cercana. Conforman Chakatá Bárbara Gurevich, Micaela Pierani Méndez, Rosario Ruete y Luciana Castro, son quienes fundaron y comparten este espacio dedicado a zapatear. Y en esta búsqueda, movidas por el deseo, el cuerpo es quien les provee la mayor parte de la materia prima.
“El cuerpo es un instrumento” y de allí nace toda la expresión y el estilo Chakatá. Provenientes de la danza, del teatro, de la comedia musical, todas estas vertientes se pueden apreciar en cada una de sus expresiones artísticas. Consideran al tap y la música como el lenguaje para expresarse. Así incorporaron algo poco desarrollado para la disciplina, que es la percusión corporal. Comenzaron con un ciclo de Tap Sessions en el que experimentaron junto con otros artistas de distintas expresiones artísticas, compartieron escenario junto con Iván Ferrero, La Bomba del Tiempo, La Familia de Ukeleles y participaron en el Teatro Ciego con la obra Atemporal. Durante tres años (2014-2016) realizaron su obra de teatro Amar, Temer, Partir, y como compañía dan seminarios de tap.
Pioneras en este estilo, miran atrás el camino trazado, se enorgullecen de lo construido, y las impulsa a seguir por nuevos desafíos. Conversamos con ellas y compartimos con ustedes la entrevista, llena de estilo Chakatá.

Los inicios de Chakatá y la búsqueda en común
FH: ¿Cómo nació Chakatá?
L: Nos conocimos y empezamos a tener las mismas necesidades. El tap es una disciplina que no está muy desarrollada acá en Argentina. Ahora un poco más, pero hace 10 años atrás no, o quizás no desarrollada desde el lugar que nosotras queríamos: Aparecía en una obra musical, en el teatro, en cosas muy chiquitas y nosotras queríamos zapatear.
B: Si bien nos conocíamos de cara, nos unieron las mismas inquietudes: “Che, ¿qué se puede hacer además de zapatear en clase?”.
L: No había lugares, -y sigue pasando- donde puedas desarrollarte como zapateador pleno únicamente, y creo que eso hizo que existiera Chakatá: tener una misma búsqueda, juntarnos en función de hacer algo puesto el ojo más en la música y el zapateo, y no hacer una obra de teatro musical (digo porque era donde aparecía el tap) no había otro contexto. Nos unimos en una clase de tap.
M: Sí, entender más el tap como música y en distintos estilos, y no sólo esa cosa cerrada que veías únicamente en obras de teatro musical. Ahora, en el mundo está apareciendo un poco más el tap moderno, pero antes no había nada.
L: La necesidad de explorar otras cosas, empezamos a hacer cosas con músicos en vivo. Ahora es más común o normal, los pocos zapateadores que hay hoy hacen todo con música en vivo: antes no. Era todo con pista y jazz o pop. Lo nuestro fue algo sin razonar.
B: No teníamos referentes ni compañías de tap en Argentina, tampoco era que decíamos:“Vamos a hacer una compañía”.
M: Las compañías de tap mundiales tampoco nos han inspirado demasiado porque nosotras trabajamos con ritmos latinoamericanos, con música que escuchamos y entendemos nosotras, y que son más tangibles y más reales, no con una Big Bang de jazz: sí, eso nos encanta, pero buscamos separar del género al que al tap siempre se lo asocia, a un estilo muy particular.
L: Pasa también que el tap es una disciplina tan ajena a nuestra cultura latina, que naturalmente -es una danza hermosa- pero está muy arraigada a algo que no nos pertenece para nada. A nosotras fue algo que nos salió casi natural, no fue planificado. Fue sentir a la danza un poco más propia: por eso siempre hicimos cosas con el folcklore, con el candombe. Lo convertimos en el lenguaje. También nos pasó en nuestros comienzos, cuando nos surgió la idea de realizar percusión corporal; ninguna había estudiado. Salió más que nada de una manera instintiva, hoy los zapateadores lo usan más, pero cuando nosotras lo empezamos a hacer, no existía.
B: Y con la improvisación tampoco, no estaba instalado.
FH: ¿Y cómo fue ese primer momento de formación de Chakatá? Porque todo debe haber fluido, pero en algún momento se deben haber sentado y haber definido.
B: Sí, fueron muchas horas de ensayo y de zapatear también.
L: Sí, nos juntábamos mucho al principio a pensar (nos), hoy lo siento re natural, pero si analizo la cantidad de horas que pensábamos mucho, hoy lo seguimos haciendo, pero lo tenemos más claro, como la identidad. Nos tomamos mucho tiempo en pensar cómo queremos que se vea la imagen, cómo queremos que se lea la marca. Todo eso fue una construcción que como cualquier marca me imagino, ¿no? Sentarse y pensar qué querés decir, qué querés transmitir. Sin tener muchos conocimientos.
B: Y al mismo tiempo estar haciendo, porque íbamos a zapatear a donde nos invitaban: a un Galpón, en una plaza. Era como todo el tiempo estar nutriéndonos de eso.
M: Es como esto que decíamos antes: nosotras decidimos que no queríamos zapatear con pistas, y desde eso dijimos siempre “vamos a zapatear con músicos, si no los tenemos, lo hacemos nosotras” . Siempre con música en vivo.
B: La verdad es que nos empezamos a juntar en el 2006, pero en el 2007 fue cuando arrancamos oficialmente. Dijimos “bueno, ponemos día de ensayos” , y tuvimos que poner el nombre también.
FH: ¿Y ahora notan que sí?
B: Ahora sí, ya se arman movidas de improvisación desde el tap, que eso antes no existía.
L: Nosotras cuando empezamos hicimos un ciclo de improvisación que la llamamos Tap Sessions para músicos y zapateadores, y en otras partes del mundo sí habían Jams pero acá no. Al principio el público que te venía a ver era rarísimo, porque no era algo habitual, y eso también surgió como una necesidad. Armar un espacio donde “bueno nos juntamos a improvisar” . Después decantó en un ciclo de un montón de años, una vez por mes, y esa fue un re linda experiencia. Aparte la gente que te venía a ver no venía con ninguna expectativa porque era algo que no se había visto. En Europa después empezamos a ver lugares un poco más, de esta onda.

Celebración de los 10 años de Chakatá
FH: ¿Sienten que en estos 10 años han logrado alcanzar un público determinado o que hay gente que está en esta búsqueda también, y que se identifican con ustedes?
L: Desde un estilo que tenemos nosotras, siento que sí. Quizás en ese momento no existía esto de mezclar el tap con la percusión corporal e improvisación, en una clase. No era algo que acá pasaba.
M: Y con otros estilos de música también. Eran muy pocas las personas que ponían otro estilo de música distinta, siempre terminábamos más en lo mismo.
L: Y hoy sí veo que hay clases que aclaran “tap y percusión corporal”.
B: No fue que un día dijimos “vamos a estudiar percusión corporal”, sino que fue una búsqueda. Ya que pensábamos el cuerpo como un instrumento “pero si podemos sacar sonido a esto, ¿por qué no vamos por acá?”. Y lo empezamos a hacer entre nosotras, no es que llamamos a un maestro. Esa etapa vino después: “queremos hacer folcklore, bueno llamemos a un maestro. Queremos entrenar cajón peruano, bueno llamemos a un maestro”. Pero en todas las bases empezamos nosotras como a activarlo.
L: Creo que hay más una influencia, me parece que fue inevitable porque no existía otra cosa, entonces ahora lo veo, en ese momento obvio que no.
M: Por otro lado, las cuatro dábamos clases, entonces imaginate en este mundito que es chiquito, ser cuatro es como un porcentaje grande de profesores que hay activos, por así decirlo, entonces sí o sí se nos cruza gente o nos pasamos gente nosotras. Trabajamos también en la academia de teatro musical, donde nos confluye un montón de gente, y todos ellos ya reciben este tap más fusionado, de una manera más natural.
B: Ya es nuestro estilo, además de ser una marca Chakatá.
R: Fue sin querer y queriendo, porque como armamos estos ciclos de las Tap Sessions llevábamos invitados y era por trueque, ellos venían y nosotras después participábamos de sus movidas, ya había un intercambio artístico, algo hacíamos con el invitado. Eso ya te daba un flujo de entrar en otros mundos, que tal vez de otra forma no lo hubiéramos hecho. Y nos dio todo un capital artístico, y que son amigos que los conocimos zapateando, ahí in situ.
L: También porque somos así, nos interesa el mundo de la música, del teatro. Y en lo individual también somos así: siempre nos gustó. Por eso como compañía siempre hemos hecho cosas nuevas juntas.
R: Nos movemos mucho por el deseo, tal vez no fueron decisiones estratégicas, pero, al fin y al cabo, si lo miras para atrás estuvo buenísimo: nos dio toda una variedad y una apertura artística que el tap no lo tenía. Independientemente de fusionar con la percusión corporal, pensar una compañía de tap en este país era impensable, hasta el momento que nosotras lo armamos. Cuando hablo de compañía, hablo de todo esto que implica serlo: no sólo doy una clase de tap, voy a un show o hago un show con bailarinas de tap o las convoco para que bailen mis coreografías ¿se entiende? Esto es una compañía de tap, que es una creación grupal, colectiva, horizontal, democrática.
M: Y la compañía no sólo genera un show de tap, sino que podemos hacer una obra de teatro, podemos grabar un cd con canciones, o participar con una banda, o damos clases, la compañía genera como un montón.

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