Yerba mate

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Yerba mate, el oro verde de Corrientes

 Levantarse y poner el agua para un mate, compartir una charla, estudiar o trabajar y acortar el tiempo con unos “verdes” son costumbres tan arraigadas a los argentinos que forman parte de nuestra cultura.  Por eso detenerse en el kilómetro 739 de la Ruta que atraviesa Gobernador Virasoro -Corrientes- resulta un atractivo paseo para los materos que se quieren adentrar en el universo del establecimiento Las Marías, empresa yerbatera que celebra los 90 años de su primera plantación y es la mayor productora de yerba mate del mundo

Ninguna de las plantas que se transformarán en infusiones crecerían sin esa tierra provocativamente colorada. Tal como lo soñó Víctor Navajas Centeno, fundador de Las Marías, los cultivos de té, yerba y especies forestales se realizan en ese ambiente selvático, pero con un extremo cuidado de los recursos naturales: los insecticidas son reemplazados por productos orgánicos. Además, permanentemente se reforestan los bosques con las más variadas especies autóctonas como son el cedro, el lapacho, el peteriby o la tipa Blanca.

La mano del hombre en armonía con la naturaleza permite integrar la producción a un entorno que protege las plantas y los animales autóctonos para conservar sus hábitats. Por eso no es extraño que los visitantes se crucen con iguanas , zorros, monos, flamencos y hasta descubran las huellas de pumas que crecen y se reproducen en ese corredor ecológico que une los bosques y paisajes nativos con los sectores productivos.

Al recorrer el establecimiento, el personal de cada área devela las distintas etapas de la yerba mate que comienzan con estudios genéticos para desarrollar las mejores plantas. Se aprende que atrás de cada mate cebado hubo un plantín que fue cuidado por manos expertas hasta llegar a desarrollarse en un árbol que puede alcanzar hasta 20 metros. También, que los jornaleros retirarán de él las ramas más secas, las apilarán, las pondrán a secar en cualquiera de sus dos técnicas: durante un año con el proceso natural o durante dos meses en cámaras que aceleran el proceso de elaboración.

Del té, en cambio, se tomarán los brotes más tiernos y raudamente se trasladarán a la planta de fermentación para aprovechar todas las propiedades que ofrece y poder envasarlo de acuerdo a las más rigurosas normas de calidad.

En el proceso productivo, además de desempeñarse en un ambiente cuidado, el trabajador cuenta con un club en el que se fomenta el deporte y sus hijos pueden formarse en cualquiera de los proyectos de la Fundación Victoria Jean Navajas, ya sea a través de su escuela primaria o en el Instituto Agrotécnico Victor Navajas Centeno, que ofrece capacitaciones para  insertarse en el mercado laboral en esa Región.

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