Ingrid

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No hace falta más que su nombre para reconocerla. Ha acaparado tapas y titulares logrando lo que pocas consiguen: convertirse en un auténtico ícono de las pasarelas que logró trascender su ámbito. En entrevista exclusiva, FH indaga en su historia y sus nuevos proyectos

Ingrid Grudke nació en Oberá, provincia de Misiones. Sus padres, descendientes de inmigrantes alemanes y suecos, la criaron junto a sus tres hermanos en una típica chacra productora de yerba mate y té. Pasó su infancia al aire libre, inmersa en trinos de pájaros, tardes de sol y rodeada de animales de granja. En su adolescencia, su belleza comenzó a dar que hablar.  Lo más cercano a las pasarelas que conoció entonces fueron los concursos de belleza, que la recibieron de la mejor manera. En sus últimos años del secundario comenzó a obtener numerosos títulos  y reinados en concursos estudiantiles y fiestas regionales.

Ya en la facultad, mientras cursaba las primeras materias de diseño gráfico, fue descubierta en una fiesta universitaria por los realizadores de un scouting de la famosa agencia de modelos  Elite. Tal honor la destacó como una de las 30 elegidas entre 3.000 jóvenes aspirantes.

A partir de entonces comenzó su carrera profesional. Se instaló en Buenos Aires y comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del fashion. Ni se imaginaba que en poco tiempo viajaría a Europa para trabajar  con los modistos más importantes del mundo, o que sería la chica de tapa de cientos de publicaciones.

A finales de los 90, protagonizó un boom publicitario.  Del 97 al 2000 filmó 36 comerciales para Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Brasil, México, USA y Alemania. Su CV bien podía destacarla como uno de los nombres más solicitados de la agencia de Ricardo Piñeiro, como figura de los más destacados anuncios de lencería y como una de las protagonistas de los populares desfiles de Roberto Giordano.

En 2001, para una campana de indumentaria femenina, se atrevió a cortarse el pelo y cambió abruptamente su look el cual la llevó a convertirse en la top del momento.  “A raíz de este notable cambio, la esbelta modelo se convirtió en la preferida de los diseñadores locales” rezaba la revista Caras que escoltaba el quiebre: Ingrid Grudke dejaba de ser una modelo para convertirse en un auténtico ícono argentino.

Mientras tanto, siempre con un pie aquí y otro en el exterior, siguió creciendo como actriz publicitaria y dedicándose a la alta costura, trabajando para grandes marcas. A fines de 2002, desafió los cánones de la moda  trabajando en el teatro de revista, aumentando así su exposición popular. Llegó a VideoMatch, apostó al cine en la comedia “Papá se volvió loco”, y luego ganó  la pantalla de Fox Sports.

Hoy, además de seguir desfilando, es la cara de una importante firma de belleza, pero también de productos  pertenecientes a los más variados rubros. Indagamos en la vida de la única modelo argentina de alta costura que incursionó exitosamente en tan diversas áreas

 -¿Qué ocupa hoy la agenda de Ingrid Grudke?

-Para empezar, muchos desfiles para presentar los diseños de la nueva temporada. Como ya es costumbre, estaré en el Baam (Buenos Aires Alta Moda, la semana de la moda del Sheraton) y seguiré trabajando con las marcas que habitúo. Entre otras cosas, sigo atenta a la presentación de “Socios por accidente”, la comedia protagonizada por Peter Alfonso y José María Listorti.  En ella interpreté a una mercenaria rusa, un papel que me dio la excusa perfecta para estudiar el idioma. Fue un desafió muy interesante. El 2014 es un año de mucho cine para mí. Estoy  a la espera del estreno de “Consorcio feliz”, otra película  donde interpreto a una enfermera búlgara. Hago de vecina de Lucrecia Capello y Betiana Blum, dos hermanas que trabajan como administradoras.

 

-¿Cuál es tu fórmula para abordar tantos y tan variados proyectos?

– Me preparo todo el tiempo.  Encaro los desafíos con mucho respeto y tranquilidad. Me dedico a observar antes de hacer. Creo que así deben hacerse las cosas. Reconocer que una puede aprender mucho. Hay que entender que en los trabajos no alcanza con la belleza. Y conocer sobre un tema para poder actuar con seguridad, una de las claves principales. También creo que es importante saber generar cosas nuevas.

 

-¿Qué le aconsejarías a las chicas que pretenden ingresar en el mundo del modelaje?

-Deben saber que es un trabajo y que las cosas no se dan de un día para otro. Hay que entender que una es un producto requerido para vender otro producto.  Hay que entender que somos vendedoras, vendemos imagen. Somos un canal de comunicación. Espero que no suene muy frio, pero es así. También  las chicas deben saber que no tiene sentido pelearse entre ellas: la competencia siempre es con ellas mismas, no con otras.

 

-¿Qué te define a la hora de vestir fuera de las pasarelas?

-Por suerte me siento muy identificada con mucho de lo que luzco en pasarela y eso se traslada a mi vida cotidiana. Por ejemplo, Adriana Costantini me vio reflejada en su indumentaria y creo que por eso me convocó.  Igual sucedió con Sikey. El mundo de la moda es muy veloz . Gracias a mi profesión estoy al tanto de las últimas tendencias y me mantengo actualizada.

 

-¿Cómo es un día promedio de tu vida? ¿Vivís a dieta, cuidándote mucho?

-Todos mis días son distintos, algunas veces hago fotos desde temprano, otras me preparo para los desfiles. Siempre comienzo con un buen desayuno, en el que nunca falta el mate.  Hago cuatro comidas al día. Tener hambre me pone de mal humor. Igual creo que tengo una genética fuerte, que ayuda mucho. Como bastante sano. No  tomo gaseosa, no fumo, no me gusta nada tóxico. Creo que “conducta” es la palabra clave. Nada sucede de un día para otro.

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